Hay un autor que compara el cambio con estar en una piscina llena de lodo (en realidad él usa otra palabra que no puedo usar acá?) en la que podemos permanecer por largo tiempo, y que sólo nos conformamos con que no hayan olas. Así, cómodos en nuestro lodo, a punto de que nos inunde, seguimos funcionando como siempre, felices de que al menos no llegue m?s arriba de lo habitual. Entonces quizás? no me gusta mi trabajo, pero es lo que conozco, donde he formado lazos? ? no es tan malo?- me digo-. Quizás? es mi pareja, ya no siento lo mismo, ya no lo respeto? pero son tantos a?os??nadie tiene la relación perfecta?- me digo-. Sí?lo si hay olas nos veremos enfrentados a la necesidad de cambiar. ? Qué sería una ola? Quebró? tu empresa, tu pareja se va de la casa, – o te deprimiste- y debes replantear tu vida. El com?n de las personas se aferra a lo predecible y s?lo si no tiene opción saldrá de su área de confort. Y a veces ni eso hará que lo haga?

El terrible caso de Nabila Rifo grafica el miedo al cambio llevado al límite. Una mujer en una relación tortuosa, que sufre una violencia aberrante y, sin embargo, pide exculpar al agresor. Independientemente del desenlace del caso, el fenómeno ya es ampliamente conocido. Como en el Síndrome de Estocolmo, donde la víctima se identifica con el secuestrador e incluso lo defiende.
Siempre la misma razón, el miedo. Miedo a lo impredecible, al abandono económico, a peores agresiones,  entonces mejor malo conocido; la angustia paraliza y bloquea todo razonamiento lógico.
Vivimos en una sociedad en que el miedo es muy rentable. En que se usa desde para vender seguros y productos antigérmenes, hasta para hacer que un empleado trabaje hasta reventar, o se tolere la violencia o el maltrato en todas su formas.
El miedo es un regalo de la especie para la supervivencia. Debemos aceptarlo y conocerlo muy bien para usarlo estratégicamente a favor de nosotros. Eso, m?s una real conexión con el otro, cortando la dramática invisibilización, permitirá ir avanzado para que casos donde un ser humano prefiere morir en el lodo, sean la excepción y no la norma en estos días.

Que tengan un precioso fin de semana!

El miedo tras la espantosa insensatez
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