Por Pamela Núñez, Psicóloga Clínica.

El delicado estado de salud de una conocida conductora de televisión ha generado que nos cuestionemos qué está pasando que las mujeres debutan tan precozmente en patologías de diversa índole.

Si bien no podemos analizar cada caso particular, está claro que, probablemente, la explicación irá por el lado del estrés. Si bien suele existir una predisposición genética asociada a la ocurrencia de una determinada enfermedad, el tenerla no determina su aparición. Su activación será gatillada por una serie de factores relativos a las condiciones de vida de esa persona: este ser?a el punto central del análisis.

Vivimos tiempos de altas exigencias. Corremos todo el día para intentar cumplir expectativas de todo tipo. Se espera que hagamos de todo, a la vez y bien. Si estamos en una actividad nos sentimos culpables por no estar haciendo otra. Hagamos lo que hagamos, nunca es suficiente.

Esta es una característica de nuestra época, más en el caso de las mujeres que están colapsadas de roles. Además del rol tradicional de dueña de casa y mamá, han incorporado a tiempo completo el rol profesional, más la tiranía de conservar la juventud, delgadez, etcétera.

Si bien un grado de estrés no solo es necesario sino muy bueno para la vida, el que daña es el estrés crónico. ¿Qué hacer entonces para equilibrar el estrés?

Diversos estudios han comprobado que es posible mejorar nuestra salud y bienestar mediante la práctica de ciertas actividades que impactan favorablemente nuestra química y estructura cerebral, amortiguando el impacto negativo de la sobre demanda. A modo muy simple, lo básico sería lo siguiente:

Duerma lo necesario, el sueño es el pilar fundamental del ánimo

Practique actividad física. La que sea de su agrado y está a su alcance. Suba escaleras, baile o corra, pero muévase.

Fomente su autoestima, sea positivo y ríase. La mayor parte de los problemas de la vida son por tomársela tan en serio

Focalice en el presente. Detenga su cabeza cuando empiece a preocuparse por el futuro. Nos preocupamos demasiado por cosas que jamás llegan a ocurrir.

Seleccione y haga menos. Esa es la clave. NO organizar la misma cantidad interminable de actividades. Póngase metas realistas.

Acepte ayuda y delegue todo lo que pueda. También aprenda a decir que no.

Dedique tiempo a la diversión y al descanso. Haga pequeños recreos durante el día y el año

Ocúpese y haga pronto lo que deba hacer. Autodisciplina genera autoestima.

Manténgase conectado con lo esencial. Comparta en familia y amigos las cosas simples de la vida. Las interacciones y relaciones afectivas son uno de los factores de protección más importantes para la salud y la longevidad.

Empiece por pequeños cambios, pero empiece hoy. En su agenda todo el resto puede esperar.

Acerca del estrés en la mujer y más
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