images

El, al menos para muchos, sorpresivo suicidio del actor estadounidense Robbie William, dejó en evidencia no sólo la preocupación sobre el aumento de las muertes por esta causa, sino la gran ignorancia sobre los procesos que lo desencadenan.

Si aterrizamos a nuestra realidad, Chile es el pa?s de la OCDE donde más ha aumentado el suicidio, con mil 500 muertes al a?o. Pero lo más dramático es que, pese a la gran información a la que estamos expuestos diariamente, seguimos funcionando en base a muchos conceptos erradísimos sobre salud mental.

Prueba de ello es que la opinión pública aún no procesa cómo un ser humano que gozaba de tantos atributos decida terminar sus días de una forma tan dramática. Expresiones cómo: yo he tenido problemas más graves y sigo luchando? la gente débil toma medicamentos y no valoran la vida?, etc., etc. reflejan esta clase de supuestos equivocados.

Para graficar lo anterior, podríamos usar algunas de las más famosas películas de dicho actor. En una incitaba a ser feliz viviendo intensamente la vida en presente; y en otra, utilizando el sentido del humor. Claves que si bien son muy útiles y necesarias para disfrutar la vida, no serán suficientes para un porcentaje de la población que nace con una predisposición biológica a sufrir de problemas emocionales severos.

Y ese era el caso de Robbin William. Una persona que, no obstante todos sus logros y talentos, se rindió en su lucha por seguir viviendo. Situación que, tristemente, es probable y nada de sorprendente que termine siendo el final para este tipo?de seres geniales pero atormentados.

El suicidio de este personaje famoso y querido por miles de personas, ha generado algo en apariencia positivo: situar en primera l?nea la tem?tica de la salud mental que muchas veces pasa inadvertida en los medios de comunicación.

Cada vez hay más evidencia científica que prueba qué claves debemos incorporar en nuestra vida para ser más felices. Probablemente si las hacemos prácticas habituales, y conocemos más a fondo acerca de los factores genéticos y biológicos que influyen en el ánimo y la felicidad, dejaremos de hacer análisis simplistas acerca del por qué una persona llega al tan desesperado escenario de acabar con sus días.

Carpe diem
Etiquetado en:        

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *